Los camiones eléctricos BYD transforman la logística en Colombia con los nuevos modelos T35 y T75, logrando autonomías de hasta 270 km por carga.
La industria automotriz en el territorio colombiano atraviesa un momento de transformación histórica impulsado por la movilidad sostenible y la necesidad de renovar las flotas de transporte pesado. Mientras el mercado tradicional de combustión muestra una recuperación parcial tras diversos retos económicos, el segmento de vehículos eléctricos crece de forma exponencial en el país. Durante el año 2025, se alcanzaron 19.910 unidades vendidas, lo que representó un aumento del 116% respecto al periodo anterior, consolidando una tendencia que no parece detenerse en el corto plazo.
Diseño y versatilidad para el entorno urbano
La apuesta de la marca asiática con los nuevos camiones eléctricos BYD se centra en la funcionalidad extrema para los corredores logísticos de las principales ciudades. El modelo T35, con una capacidad de carga de 1.400 kilogramos, ha sido diseñado específicamente para atender las demandas de la logística de última milla y el e-commerce. Su estructura compacta le permite navegar con agilidad por calles estrechas y zonas de tráfico denso, donde los vehículos de mayor envergadura suelen enfrentar restricciones de movilidad o dificultades de maniobra.

Por su parte, el modelo T75 complementa esta oferta al participar en un segmento que, junto al T35, concentra el 75% del mercado potencial de camiones en Colombia. El diseño exterior de estos vehículos prioriza la visibilidad del conductor y la aerodinámica, factores fundamentales para optimizar el consumo energético en rutas urbanas. Al operar con cero emisiones de material particulado, estos camiones eléctricos BYD aseguran la continuidad del negocio en zonas con restricciones ambientales estrictas, cada vez más comunes en metrópolis como Bogotá o Medellín.
Interior y experiencia de operación eficiente
El habitáculo de estos vehículos ha sido configurado para ofrecer una experiencia de conducción silenciosa y confortable, reduciendo la fatiga del operador durante largas jornadas laborales. Al carecer de un motor de combustión interna, las vibraciones y el ruido se minimizan drásticamente, lo que permite una operación mucho más fluida en entornos residenciales o durante entregas nocturnas. La sencillez mecánica de los camiones eléctricos BYD también se traduce en una cabina más espaciosa y ergonómica para el personal logístico.
En el interior, los conductores encuentran una interfaz digital que permite monitorear en tiempo real el estado de la batería, el flujo de energía y la autonomía restante. Esta transparencia en la información es vital para la planificación de rutas eficientes y la gestión de flotas a gran escala. La marca ha puesto especial énfasis en que la transición hacia los camiones eléctricos BYD no represente una curva de aprendizaje compleja para los operarios, manteniendo controles intuitivos y una respuesta inmediata del motor eléctrico en situaciones de arranque con carga completa.
El impacto estratégico en la logística nacional
“Este lanzamiento representa un hito estratégico porque finalmente tenemos una oferta real para un mercado que no tenía opciones. Con los modelos T35 y T75, estamos entregando vehículos que permiten a las empresas apostar por la tecnología y convertirse en pioneras en la reducción de emisiones sin sacrificar la capacidad operativa” — Juan Pablo Molano, Gerente Comercial de BYD Colombia.
La llegada de estos camiones eléctricos BYD ocurre en un panorama donde el segmento de carga había quedado rezagado por la falta de oferta competitiva, representando menos del 0,3% del total de camiones vendidos en el país. Sin embargo, la confianza en la tecnología de baterías está cambiando la percepción de los grandes operadores logísticos. Empresas como Arepas El Carriel ya han validado este modelo de negocio con pedidos iniciales de 10 unidades, motivadas principalmente por la búsqueda de eficiencia operativa y el cumplimiento de metas internas de descarbonización.
“Nuestra meta es ambiciosa; esperamos vender 200 unidades para el cierre de 2026, logrando que el 1.5% del mercado total de camiones sea eléctrico. Migrar de diésel a eléctrico no solo evita toneladas de CO₂ al año, sino que reduce los costos operativos en un 60%, demostrando que la sostenibilidad es el negocio más rentable hoy en día” — Juan Pablo Molano, Gerente Comercial de BYD Colombia.
Tecnología de carga y seguridad operativa
Uno de los pilares tecnológicos de los camiones eléctricos BYD es la implementación de baterías de litio hierro fosfato (LFP) de última generación. Este tipo de química no solo ofrece una mayor vida útil y estabilidad térmica, sino que permite ciclos de carga mucho más rápidos y seguros. Gracias a esta ingeniería, el modelo T35 puede completar su carga en un rango de apenas 40 o 50 minutos utilizando estaciones de carga rápida, lo que facilita su integración en flotas con alta demanda operativa y turnos rotativos.
La autonomía de hasta 270 kilómetros es otro de los puntos fuertes de los camiones eléctricos BYD, permitiendo a las empresas operar hasta tres días con una sola carga dependiendo de la ruta y el peso transportado. Esta capacidad es suficiente para cubrir la mayoría de los circuitos de distribución urbana en Colombia sin necesidad de recargas intermedias durante la jornada. La infraestructura de carga propia por parte de las empresas y el fortalecimiento de los corredores eléctricos nacionales serán fundamentales para acelerar la adopción masiva de estos modelos.
Rendimiento y motorización de última generación
Bajo el chasis, el BYD T35 aloja un motor eléctrico capaz de entregar una potencia de 150 kW, lo que garantiza un torque instantáneo necesario para enfrentar las pendientes características de la geografía colombiana. A diferencia de los motores diésel, que requieren alcanzar un cierto nivel de revoluciones para entregar su máxima fuerza, los camiones eléctricos BYD ofrecen todo su potencial desde el primer metro de recorrido. Esto se traduce en una mayor agilidad en el arranque y una capacidad de respuesta superior en situaciones de tráfico pesado.
El rendimiento energético es el factor que más sorprende a los administradores de flotas que analizan el paso a los camiones eléctricos BYD. El análisis de Costo Total de Propiedad (TCO) revela que el uso de energía eléctrica genera un ahorro del 51% frente al consumo de combustibles fósiles tradicionales. Además, al tener muchísimas menos piezas móviles y carecer de sistemas complejos de escape o transmisión de múltiples marchas, los gastos de mantenimiento preventivo y correctivo se reducen en un impresionante 56%, optimizando el flujo de caja de las compañías.
Proyecciones económicas y disponibilidad
La migración a los camiones eléctricos BYD representa un alivio financiero inmediato y tangible para las organizaciones. Se estima que el modelo T35 genera un ahorro acumulado de aproximadamente $119 millones de pesos en un periodo de cinco años en comparación con un camión diésel de características equivalentes. Este margen de beneficio permite a las empresas recuperar la inversión inicial de manera acelerada y reinvertir esos recursos en la expansión de su infraestructura logística o en la mejora de sus procesos internos de distribución.
Para el cierre del año 2026, las proyecciones indican que el mercado de vehículos eléctricos en Colombia podría superar las 40.000 unidades totales, y la marca espera que los camiones eléctricos BYD capturen una porción significativa del segmento de carga liviana. La consolidación de estos vehículos en el país no solo responde a una tendencia global, sino a una necesidad urgente de mejorar la calidad del aire y la eficiencia del transporte de mercancías. Con el respaldo técnico de la marca y una red de soporte en crecimiento, estos camiones se posicionan como la herramienta definitiva para la logística moderna.
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