En una jornada que se anticipaba rutinaria, descubrí el corazón latente de Automotores Toyota Colombia, una empresa que redefine el éxito más allá de los vehículos.
Adentrarse en el universo de Automotores Toyota Colombia (ATC) no es solo sumergirse en la ingeniería de vanguardia o en la robustez de sus vehículos. Es, ante todo, ser testigo de una cultura organizacional que respira humanidad, compromiso y una incansable búsqueda de la excelencia. Lo que en mi mente se perfilaba como un encuentro meramente corporativo, se transformó en una experiencia reveladora, demostrándome que esta compañía es mucho más que una simple sociedad anónima.
La familia Toyota: Una bienvenida que transforma
Mi llegada tarde a un evento en Bogotá fue un hecho extraño o no tradicional para mí, y esta vez fue la excepción. El tráfico en Bogotá, una vez más, se demostró como una verdadera «desgracia». Afortunadamente, la calidez del equipo de Automotores Toyota Colombia, empezando por sus directivos Juan Pablo Bazzani y de su Agencia de Comunicaciones LLYC, fue realmente sorprendente. Me esperaron y me ofrecieron «tranquilidad frente a mi tardanza, a todos muy, no te preocupes, no hay problema, a veces pasan cosas, no hay inconveniente, fue realmente muy chévere», como me dijeron.

Esta amabilidad genuina marcó la pauta de un día donde sentí que lo humano brillaba con luz propia desde el primer momento. Esta cercanía, tan poco común en el ámbito empresarial, es un testimonio de la cultura de Toyota, donde el respeto y la comprensión son pilares fundamentales.
Evolución y excelencia: Un concurso que crece ante los ojos
Al llegar, me di cuenta de que el Concurso Nacional de Habilidades ya había comenzado. Este evento, que antes se centraba solo en la parte técnica, ha evolucionado notablemente. Me enteré de que, desde hace dos años, esta edición número 11 incluye también habilidades de ventas y servicio al cliente, sumando un total de ocho categorías. Es importante destacar que, por esta ampliación, el concurso cambió su nombre: «antes se llamaba Concurso Nacional de Habilidades Técnicas y ahora es Concurso Nacional de Habilidades», me explicaron, un detalle que me demostró el compromiso de Automotores Toyota Colombia con una excelencia integral, abarcando todas las facetas de su operación.

La dinámica del concurso fue explicada con claridad por Mayra Castillo, del área de mercadeo posventa: «Tenemos ocho categorías. Entre esas tenemos asesores de financiación integral, asesores de seguros, asesores comerciales, eh, técnicos en mecánica, carrocería, latonería y pintura. Cada uno tiene su especialidad, cada uno trabaja en sus concesionarios y es de lo que saben. Acá están los mejores de los, para escoger, de los mejores escoger los mejores, porque cada uno de esos son los finalistas a nivel nacional». Me comentó que, de esos finalistas, se eligen a los tres mejores de cada categoría, formando un verdadero «podio de campeones».
El conocimiento como eje central de Toyota
Durante las pruebas, la concentración de todos era palpable. Pude ver cómo los concursantes se enfrentaban a desafíos exigentes, como el ejercicio de recibir un repuesto sin mayor información y tener que identificarlo y cotizarlo. Desde la persona que atendía en la estación de café hasta quien estaba haciendo la evaluación de servicio al cliente en la tienda de accesorios, cada detalle era meticulosamente calificado. Conocí a Edwin Ramírez, una figura clave en capacitación y entrenamiento y quien, más tarde, tendría un papel destacado en la premiación. Él me explicó el proceso de evaluación de las ocho áreas con una amabilidad que reflejaba la cultura de la empresa. La filosofía Kaizen de mejora continua se vive en cada rincón.

«Realmente el ejercicio era superhumano, supercercano, superfamiliar, donde realmente este término de la familia Toyota se ve evidenciado muchísimo». — Edwin Ramírez, Gerente de Servicio Técnico en Automotores Toyota Colombia.
La promoción del conocimiento es un pilar fundamental en Toyota. Javier Páez, capacitador técnico con 32 años en la marca, me lo confirmó: «Automotores Toyota Colombia es una de las pocas empresas que da capacitación en todas las áreas todo el tiempo. Todo el tiempo estamos capacitando». Me explicó que la fortaleza de la formación en Toyota radica en que «todos los que estamos en el área de formación estuvimos en taller, todos. Fuimos o carroceros, pintores, mecánicos», lo que les permite conocer la estructura completa desde abajo y transmitir un conocimiento práctico y profundo.
Más allá del premio: El orgullo y la pasión que impulsa la excelencia
Lo que más me sorprendió de los presentes fue la motivación de los concursantes. No hablaban del premio en efectivo, sino del «reconocimiento social, del gusto de hacerlo, de ser el mejor de su equipo». En efecto, en una reflexión de la jornada y de los concursantes, pude observar que ninguno habló del premio en efectivo, claramente priorizaban otros incentivos.

William Buitrago Rodríguez, técnico máster en latonería con 20 años en la marca y cerca de los 60 años, me expresó su motivación con una sinceridad admirable: «Era mi sueño llegar a este nivel y pues gracias a Dios eh pude llegar acá por mis habilidades y espero ser el ganador».
Me compartió que su meta era el orgullo de su grupo de trabajo y de su familia, y el sueño de conocer Japón. Su hijo, también ingeniero automotriz gracias a Toyota, sigue sus pasos, un testimonio del impacto de la empresa en las familias que me conmovió. La dedicación de William Buitrago Rodríguez no solo lo ha llevado a la excelencia en su campo, donde los técnicos de carrocería son percibidos como verdaderos artesanos, en sintonía con el espíritu japonés de las artes y la perfección, sino que también ha inspirado a su propia familia a seguir un camino de conocimiento y maestría.

Esta mentalidad altruista, donde el valor se mide en crecimiento personal y colectivo, es emblemática de la cultura Toyota. Maria Yuleny Lopera Zapata, asesora de servicio con 19 años en la compañía y finalista nacional, encapsula la esencia que percibí: «Porque Toyota siempre está pensando en el cliente y en los empleados, porque si somos empleados felices, tenemos clientes felices». Para ella, lo más difícil fue la disciplina de estudio, las «noches también seguir estudiando», pero la satisfacción de aprender y crecer con la marca, me dijo, lo vale todo. Su objetivo, incluso si ganaba, era «enseñarles, ser el ejemplo, ser una persona inspiradora para que ellos estén acá el otro año compitiendo también».

Daniel Becerra Rojas, asesor de servicio de Yokomotor Palacé en Medellín, quien ya había sido campeón en ediciones anteriores, me compartió la razón por la que lleva 18 años en la compañía y nunca ha pensado en irse: «Amo la marca. Más que una marca de vehículos, es una filosofía, es una cultura, es un estilo de vida, es una familia y creo que uno nunca se va de una familia». Su pasión era contagiosa.

También me enteré de una historia inspiradora contada por Alexandra Pfeil-Schneider, vicepresidente de posventa y sostenibilidad: un compañero de Toyota Venezuela, sin acceso a capacitación con vehículos híbridos en su país, vino a Colombia para entrenarse para el concurso regional en Argentina. «Y nosotros, tráigamelo para acá, nosotros lo entrenamos», me dijo Alexandra Pfeil-Schneider, demostrando la hermandad regional. Este concursante venezolano, a pesar de las dificultades, «se quedó el tercer puesto», mientras que Colombia obtuvo el primero y el segundo, un ejemplo de la unión y el apoyo dentro de la «familia Toyota« a nivel Latinoamérica.
Los protagonistas: Conociendo a los campeones
La ceremonia de premiación fue el clímax de esta jornada, un momento de gran emoción donde se reconoció el esfuerzo y la dedicación de cada participante. Tuve el privilegio de presenciar cómo estos talentosos profesionales subían al podio, cada uno un ejemplo de excelencia en su campo. Aquí se destacan algunos de los vencedores:

- Asesores de Financiación Integral:
- Primer lugar: Zayra Cristina Badillo Ramirez de Distoyota Bucaramanga
- Segundo lugar: Maritza Josefina Quintero Dávila de Autoamérica Palacé
- Tercer lugar: Jaime Enrique Velez de Distoyota Calle 102
- Asesores de Seguros:
- Campeona: Daniela Naranjo de Yokomotor
- Segundo lugar: Paola Chaparro de Motovalle
- Tercer lugar: Kelly Tatiana Álvarez de Distoyota Neiva
- Asesores de Repuestos y Accesorios:
- Campeón: Edward Robert García Guerrero de Distoyota Bucaramanga
- Segundo lugar: Heimar Macias Rojas de Autoamérica Sur
- Tercer lugar: Raúl Adryan Varón Pedraza de Distoyota Ibagué
- Asesores Comerciales:
- Ganador: Jaime Hurtado Villareal de Automotora Norte & Sur – Sur
- Segundo lugar: Carlos Alejandro Gonzalez Mesa de Yokomotor Guayabal
- Tercer lugar: Karol Yolima Pachón de Novamotors
- Carrocería:
- Primer puesto: Edisson Andrés Rendon de Autoamérica Palacé
- Segundo lugar: Walter Bulla Rodríguez de Vehillanos
- Tercer lugar: William Buitrago Rodríguez de CARCO S.A., a quien tuve el placer de entrevistar
- Asesores de Servicio:
- Campeón: Jefferson Ospina Silva de Autoamérica Sur
- Segundo lugar: Gelen Marcela Chamorro Araujo de Distoyota Pasto
- Tercer puesto: Maria Yuleny Lopera Zapata de Yokomotor Guayabal, con quien también conversé
- Mecánica:
- Primer lugar: Daniel Becerra Rojas de Yokomotor Palacé
- Segundo puesto: Daniel Correa Cano de Tuyomotor
- Tercero: Jhonatan Yesid Garcia Toloza de Distoyota Bucaramanga
- Pintura:
- Campeón: Fernando Franco Naspiran Guerra de Distoyota Pasto
- Segundo lugar: Juan Pablo Pineda Arrubla de Distoyota Calle 150
- Tercero: Jhon Edwin Grisales Simbacica de Autoamérica Palacé
La sociedad de campeones: Un legado de sabiduría
Un momento cumbre fue la ceremonia de inducción a la «Sociedad de Campeones». Pude ver cómo los ganadores de ediciones pasadas, verdaderos maestros del conocimiento, les entregaron un kimono y una placa conmemorativa. Este acto simboliza la transferencia de un legado, un recordatorio de que en Toyota, el conocimiento se comparte y se perpetúa. Como mencionó el presentador del evento: «Ustedes son maestros y de acuerdo con la filosofía Toyota, ustedes tienen que transmitir ese conocimiento de ahora en adelante. Es un enorme reto, un gran reconocimiento internacional».

Los nombres de estos campeones, me explicaron, «quedarán inmortalizados en las placas que tienen al lado izquierdo», un recordatorio de que «el proceso en Toyota es un proceso que toma tiempo, que toma pasos y que efectivamente es reconocido». Este simbolismo resalta la importancia de la perseverancia y el crecimiento continuo dentro de la organización.
Un fénix que renace en el conocimiento: Más que una empresa S.A.
La placa conmemorativa, con la figura de un ave Fénix chino, es un símbolo poderoso. Representa el renacimiento basado en el conocimiento, una semiótica que resuena con la cultura de Toyota. «Un fénix chino, un ave legendaria que se cree que trae felicidad y éxito, está grabado para elogiar y respetar el excelente desempeño como un logro perpetuo». Esta frase, que cerró el evento, encapsula la filosofía de una empresa donde las obras son amores y el valor humano es el pilar fundamental.

Mi experiencia en Toyota en Colombia me demostró que esta no es una «empresa S.A.», no es una «sociedad anónima» en el sentido de una «empresa sin alma», como me lo resumió Edwin Ramírez. Por el contrario, es una compañía que construye una cultura organizacional cálida, cercana y familiar, donde el respeto, la transparencia y el compromiso son la base de un éxito duradero. Fue un recordatorio poderoso de que «obras son amores y no buenas razones», y en Toyota, eso se hizo evidente. En definitiva, Toyota en Colombia es una empresa con alma.
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