Tres historias, una pasión. Un concurso de Nissan Colombia celebra el legado imborrable de sus vehículos clásicos y la devoción de sus dueños, verdaderos guardianes de la historia sobre ruedas.
Para conmemorar sus 65 años de trayectoria en el país, Nissan Colombia lanzó una iniciativa memorable que tocó las fibras más profundas de los entusiastas automotrices: el concurso nacional «Dinissan Exalta lo que Permanece». Más que una simple competencia, fue un homenaje a esos vehículos que han trascendido su función como medio de transporte para convertirse en verdaderos miembros de la familia, cargados de anécdotas, recuerdos y un valor sentimental incalculable. La convocatoria buscaba reconocer y premiar a los propietarios que han mantenido vivo el espíritu de la marca a través de la impecable preservación de sus autos, demostrando que la pasión es el mejor combustible.
Un concurso para celebrar lo que permanece
La respuesta a la convocatoria fue abrumadora, reflejando la profunda conexión que existe entre los colombianos y sus vehículos. Entre el 11 y el 29 de agosto, decenas de propietarios postularon sus joyas sobre ruedas, compartiendo no solo imágenes espectaculares, sino también las historias que hacían único a cada vehículo. Un jurado interno tuvo la difícil tarea de seleccionar a 12 semifinalistas, basándose en criterios como el estado de conservación, las modificaciones especiales y, sobre todo, la creatividad y emotividad de la presentación. La diversidad de modelos fue un claro reflejo de la rica historia de la marca en el país.
Modelos legendarios como el Datsun 160J, el elegante Datsun 280ZX, varios Nissan Patrol de los años 60 y 70, y hasta deportivos más modernos como el 370Z y el 300ZX, compitieron por un lugar en la gran final. La fase decisiva se llevó a cabo a través de votaciones públicas en Instagram, donde la comunidad de fanáticos eligió a sus favoritos en emocionantes duelos eliminatorios. Esta interacción demostró el gran interés que despiertan los Nissan clásicos Colombia, uniendo a generaciones de aficionados en una celebración digital.
Los inolvidables ganadores y sus máquinas del tiempo
El resultado final reveló tres historias que capturan a la perfección la esencia del concurso. Los ganadores no solo poseen automóviles en un estado impecable, sino que mantienen con ellos un vínculo emocional profundo, forjado a través de generaciones, aventuras y sueños cumplidos. Estos vehículos son auténticas cápsulas del tiempo rodantes, testigos silenciosos de la vida de sus dueños y un claro ejemplo de la durabilidad y el carácter que define a los Nissan clásicos Colombia. Cada uno de los tres finalistas representa una faceta diferente de la pasión por los automóviles: la herencia familiar, el espíritu de aventura y el sueño personal hecho realidad.
A continuación, conocemos a los protagonistas que, gracias a su dedicación, se llevaron los máximos honores y demostraron por qué un auto puede ser mucho más que una simple máquina. Sus relatos son un testimonio del valor que reside en preservar la historia y mantener viva la llama de la pasión automotriz.
Primer lugar: Hernando Nieto y su legendario Nissan Patrol 1960
Desde Bogotá, el arquitecto Hernando Nieto se alzó con el primer lugar gracias a su imponente Nissan Patrol de 1960. Este vehículo no es solo una pieza de colección; es una reliquia familiar que ha pasado de generación en generación, comenzando con su abuelo. Este todoterreno ha sido el compañero inseparable de innumerables viajes familiares, aventuras por terrenos desafiantes y momentos que hoy forman parte del álbum de recuerdos de los Nieto. Su excelente estado de conservación es un testimonio del cuidado y el amor que ha recibido durante décadas, un verdadero tributo a la ingeniería duradera de los Nissan clásicos Colombia.

La conexión de Hernando con su Patrol es tan fuerte que lo considera una parte fundamental de su historia y de su familia. Es un vínculo que va más allá de la mecánica y que representa la continuidad y la tradición que se hereda. Este robusto 4×4 no solo ha recorrido miles de kilómetros, sino que ha sido el escenario de lecciones, risas y recuerdos que definen a su familia.
«Este carro es un miembro más de la familia. Ha sido testigo de tres generaciones y sigue rodando como si nada».— Hernando Nieto, orgulloso ganador.
Segundo lugar: Ana María Rojas y «El Valiente», su Nissan Patrol 1978
El segundo puesto fue para Ana María Rojas, una fotógrafa profesional cuyo Nissan Patrol de 1978 es mucho más que un simple vehículo. Bautizado cariñosamente como «El Valiente», este auto fue adquirido originalmente por su padre, quien le enseñó a manejar en él, forjando un lazo indestructible entre ella, su padre y la máquina. Desde entonces, se ha convertido en su herramienta de trabajo y su cómplice de aventuras, llevándola a los rincones más remotos e increíbles del país para capturar imágenes espectaculares que solo son accesibles para los más audaces.

«El Valiente» es la prueba viviente de que los Nissan clásicos Colombia están hechos para durar y para explorar sin límites. Para Ana María, cada viaje en su Patrol es una oportunidad para crear nuevos recuerdos y honrar el legado de su padre. El vehículo simboliza libertad, confianza y la capacidad de superar cualquier obstáculo, tanto en el camino como en la vida, siendo un pilar fundamental en su carrera y en su historia personal.
«Mi papá me enseñó a manejar en él. ‘El Valiente’ me ha llevado a lugares increíbles para mis fotografías».— Ana María Rojas, reflejando el espíritu aventurero que su vehículo inspira.
Tercer lugar: Julián Pérez y su espectacular Datsun 280ZX
El podio lo completó Julián Pérez con su impresionante Datsun 280ZX, un deportivo que materializa un sueño de infancia. Su pasión por la marca japonesa comenzó con autos a escala y creció hasta llevarlo a adquirir este icónico modelo, aunque en un estado que habría desanimado a muchos. Lejos de rendirse, Julián se embarcó en un meticuloso y apasionante proyecto de restauración y modificación pieza por pieza, invirtiendo incontables horas de trabajo y dedicación.

Hoy, su 280ZX es una obra de arte sobre ruedas, un testimonio de su perseverancia. Equipado con un motor L28 Turbo con intercooler frontal, inyección Protuners, escape de 3 pulgadas y una llamativa pintura personalizada, este auto es único. La historia de Julián es la de un entusiasta que, con dedicación y conocimiento, transformó un auto olvidado en una máquina de alto rendimiento que representa todo lo que siempre soñó, encarnando el espíritu de la cultura de modificación que rodea a los Nissan clásicos Colombia.
«Lo compré en mal estado y lo fui armando pieza por pieza. Este carro representa todo lo que soñé desde niño» — Julián Pérez, demostrando una pasión que va más allá de la conducción.
El valor de la memoria en los Nissan clásicos Colombia
El éxito y la emotividad del concurso «Dinissan Exalta lo que Permanece» subrayan una verdad fundamental para cualquier aficionado a los autos: los vehículos son portadores de historias. Son el escenario de momentos cruciales, desde aprender a manejar hasta viajes inolvidables que marcan una vida. Esta conexión fue destacada por Carlos Caicedo, Gerente General de DINISSAN, quien explicó el profundo significado detrás de la iniciativa. El objetivo era honrar ese vínculo intangible que convierte a un objeto de metal en un «compañero de vida», un miembro más de la familia.
La marca quiso celebrar no solo la ingeniería y el diseño, sino también el impacto cultural y personal que sus vehículos han tenido en miles de familias colombianas a lo largo de más de seis décadas. Como reconocimiento a su dedicación, los ganadores recibieron premios diseñados para que puedan seguir disfrutando y cuidando de sus joyas, incluyendo bonos de combustible, servicios de restauración profesional y kits exclusivos de la marca. Fue el cierre perfecto para una celebración que puso en alto el valor de la herencia, la pasión y el legado imborrable de los Nissan clásicos Colombia, demostrando que algunas leyendas nunca dejan de rugir.
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